Un día en Faunia
Viajar sola con mi hija se ha convertido en nuestra forma favorita de descubrir el mundo. Cada destino es una nueva aventura, y siempre busco planes que no solo nos entretengan, sino que también nos enseñen algo valioso. La semana pasada, decidimos pasar un día en Faunia, un parque temático de la naturaleza en Madrid. No era nuestra primera visita he de decir… ¡Nos encanta! Faunia es mucho más que un zoológico; es un lugar donde puedes acercarte a los animales y aprender sobre sus hábitats de una manera fascinante.
Podéis comprar entradas aquí.
Si queréis otras ideas de planes para hacer, podéis ir a nuestra sección “Planes de día“.
Comenzando el Viaje: Un Encuentro con los Ecosistemas
Al llegar, mi hija estaba emocionada por empezar nuestro recorrido. Faunia está dividido en diferentes ecosistemas, lo que lo convierte en una experiencia educativa desde el principio. Decidimos comenzar por el “Bosque Templado”, un espacio lleno de árboles y plantas que recrea los paisajes de los bosques europeos. Caminamos entre robles y hayas mientras descubríamos los animales que allí viven, como ciervos y linces. Mi hija no paraba de hacer preguntas y me di cuenta de que cada paso en Faunia despertaba su curiosidad y sus ganas de aprender.
De ahí, pasamos al “Ecosistema Polar”, y tengo que decir que fue uno de los momentos más impresionantes del día. Al entrar en la gran cúpula helada, nos encontramos rodeadas de pingüinos nadando y caminando con su característico vaivén. Mi hija los miraba con fascinación, y me di cuenta de que no había forma mejor de enseñarle sobre la vida en el Ártico que viéndolo con sus propios ojos. Además, la temperatura en esta zona es significativamente más baja, lo que hace que realmente sientas que has viajado a otra parte del mundo.
La Magia de los Animales en Libertad
Uno de los aspectos que más me gustó de Faunia fue la oportunidad de ver a los animales en entornos muy similares a sus hábitats naturales. En el “Territorio Suricata”, pasamos un buen rato observando a estos simpáticos animales mientras se paraban sobre sus patas traseras, vigilando todo a su alrededor. Mi hija no podía dejar de reírse al ver sus movimientos graciosos. Fue un momento simple, pero lleno de alegría, y me recordó por qué adoro viajar con ella: todo lo ve con los ojos llenos de asombro.
Sin embargo, el “Cañón de los Dinosaurios” fue el que realmente capturó su atención. Es un área que recrea cómo habrían sido estos enormes reptiles en su hábitat natural. Las réplicas a tamaño real de los dinosaurios, acompañadas de efectos de sonido, creaban una atmósfera emocionante. Mi hija estaba encantada y, por supuesto, aprovechamos para hablar de los distintos tipos de dinosaurios y su historia. La combinación de naturaleza y educación en Faunia es simplemente perfecta.
La Experiencia con los Animales: Tocando y Alimentando
Una de las actividades más especiales de nuestra visita fue alimentar a los animales. En Faunia, tienen zonas habilitadas para que los visitantes puedan interactuar con algunos de ellos. En la “Granja”, mi hija pudo dar de comer a las cabras y acariciar a los conejos. Sus ojos brillaban de emoción cada vez que un animal se acercaba para comer de su mano. Me di cuenta de lo valioso que es para los niños poder tener ese contacto directo con la naturaleza.
Además, asistimos a una exhibición de aves rapaces, donde pudimos ver de cerca águilas y búhos en pleno vuelo. Fue fascinante observar la elegancia y la fuerza de estas aves, y aprendimos sobre su comportamiento y su papel en los ecosistemas. Al final de la exhibición, los cuidadores nos permitieron acercarnos a un búho real. Mi hija, aunque un poco nerviosa, se animó a tocarlo.
Un Descanso con Sabor Salvaje
Después de tanta exploración, llegó la hora de descansar y recargar energías. Faunia cuenta con áreas de picnic y varias opciones de restauración. Así que decidimos sentarnos en una terraza y disfrutar de un almuerzo ligero. Mientras comíamos, revisábamos las fotos y los vídeos que habíamos tomado. Fue un buen momento para repasar lo que habíamos visto y compartir nuestras impresiones sobre los animales que más nos habían sorprendido.
Antes de irnos, hicimos una parada en la tienda de regalos del parque. Como recuerdo, mi hija eligió un peluche de pingüino que bautizó como “Pingui”. Sé que este pequeño souvenir siempre le recordará el día en que se acercó más que nunca a los animales del Ártico.




Consejos para visitar Faunia con niños
Si planeas una visita a Faunia con tus hijos, aquí te dejo algunos consejos que pueden hacer tu día aún más agradable:
Planifica tu visita según las exhibiciones:
Algunas actividades y espectáculos tienen horarios específicos. Es recomendable revisar el programa para aprovechar al máximo tu visita.
Lleva agua y protector solar:
Aunque hay fuentes y zonas con sombra, es importante estar hidratado, especialmente en los meses de verano.
Viste a tus hijos con ropa cómoda y zapatillas:
Faunia es un lugar para caminar y explorar. Asegúrate de que los niños estén cómodos para moverse sin problemas.
Participa en las actividades interactivas:
Alimentar a los animales o asistir a las exhibiciones no solo es divertido, sino que también es una gran oportunidad para aprender.
Un Recuerdo que Perdura
Nuestro día en Faunia fue mucho más que una simple salida. Fue un viaje educativo, lleno de descubrimientos y momentos especiales. Mi hija se fue a casa cansada, pero feliz y llena de historias para contar. Esta visita no solo le permitió aprender sobre la naturaleza y los animales, sino también reforzar el respeto por el medio ambiente. Faunia es el lugar perfecto para pasar un día diferente en familia. Disfrutaréis rodeados de vida salvaje y escenarios mágicos que invitan a la imaginación.
Este post es una invitación para que todas las madres viajeras descubran Faunia y se adentren en un mundo donde la naturaleza cobra vida. Porque no hay mejor regalo para nuestros hijos que un día de exploración, aprendizaje y diversión en contacto con el mundo animal. ¡No lo pienses más y planifica tu próxima aventura salvaje!